5 preguntas que resolver antes de adquirir cuadros decorativos

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Durante la selección del cuadro es clave su ubicación, su tamaño, sus características y, aunque no lo pareciera, su carácter artístico y su significado emocional.

Acompañar la casa con cuadros resulta funcional para los espacios y para quienes viven en ellos. Más allá de un fin estético, entrar a un lugar y ver una obra de arte en lugar de una pared en blanco genera una sensación de armonía que puede amenizar cualquier situación, pero que no es tan simple de conseguir.

Al momento de decorar un espacio, ya sea hogar u oficina, es importante tener en cuenta que más allá de elegir un cuadro bonito para uno mismo o para regalar, es necesario considerar que sea un detalle personalizado, en el que otros factores entran a jugar para que la obra de arte que vaya en la pared sea la mejor opción a largo plazo. Por esto, es relevante resolver estas cinco preguntas antes de adquirir un cuadro decorativo.

¿Dónde va a ir?

Primero, hay que estar seguros de cuál será la ubicación de la obra. Hay que reconocer el espacio que se ve vacío y que podría mejorar sustancialmente al ser acompañado de arte, sin que esto exponga al cuadro a daños o a no ser visto. Teniendo claro lo anterior, se puede escoger cuál sería la mejor opción para que el espacio no se vea sobrecargado, pero tampoco vacío, y aquí viene la segunda pregunta.

¿Qué tan grande debe ser?

Para lograr el balance perfecto entre ambiente y arte, lo ideal es que el cuadro esté a la altura de la mirada y que como lo menciona Manuel Lovo, experto en decoración de interiores, se tenga en cuenta que si el tamaño es grande hay que guardar un espacio para que la obra pueda ser vista de lejos, mientras que si es pequeña su apreciación requerirá un acercamiento. La idea tampoco es llenar la pared, sino dejar respirar al cuadro y a quien lo observa. Así que serán bienvenidos los espacios blancos entre varias obras pequeñas o una de gran formato, dependiendo del tamaño del espacio que se tenga, y también de la cantidad de color de la obra.

¿Es mejor mucho color o poco?

Al momento de pensar en colores o la ausencia de ellos, hay que comprender que todo se reduce a la saturación y al contraste, características claves al percibir una obra en un espacio específico. Entonces, hay que tener en cuenta la cantidad de color concentrado y cómo este puede balancearse con los colores ya presentes en el espacio que lo rodea. Por ejemplo, un espacio minimalista y amplio se puede beneficiar bastante de una obra saturada, porque genera un contraste interesante de apreciar. En cambio un lugar con muchos objetos y espacio reducido en las paredes se puede beneficiar más de colores claros o incluso del blanco y negro, porque así tendría un mejor contraste y resaltaría más, dependiendo del tipo de arte que se emplee.

¿Abstracto o Impresionista?

Ahora que ya se tienen claras las características físicas que funcionan mejor para que la obra que se escoja sea el cuadro más adecuado para regalar a alguien importante o a uno mismo, surge la pregunta de qué tipo de arte podría ser el más indicado. Y aunque aquí entra a jugar el espacio, su estilo y el resto de la decoración, también son importantes el gusto y el aprecio por las distintas formas en que el arte se expresa. Puede que obras más realistas o de carácter impresionista vayan mejor en espacios privados, como habitaciones, y que obras de arte abstracto, propensas a múltiples interpretaciones, funcionen mejor en áreas sociales. Sin embargo, al final todo depende de la sensibilidad de quien va a apreciar la obra y de si se siente más atraído por representaciones figurativas o por un arte que por su abstracción otorga más opción de reflexión y una mayor sensibilidad por la forma en que apela a la subjetividad de cada persona, lo cual parece atraer a una gran cantidad de personas.

¿Qué tanto lo amo?

Por esto, al final todo se reduce a la pregunta más importante, aquella que responde al tipo de conexión emocional que se establece con la obra de arte. Cuando un cuadro, más allá de cumplir la función de ser decorativo, nos permite ver el mundo de otra forma, o nos genera tranquilidad o felicidad, el tipo de armonía que va a generar en el espacio que ocupe va a ser mucho mayor que si solo se cumple el checklist de las preguntas anteriores. Al final la inversión que uno decide hacer en arte vale toda la pena cuando tiene beneficios por su significado personal. Estos también resultan ser los mejores regalos y a los que se les puede encontrar una ubicación ideal más fácil, porque es alrededor de la obra que llega a girar la decoración del espacio. Así, aunque el espacio cambie, esta obra seguro siempre tendrá un lugar donde estar, tal como lo tiene para la persona que se enamoró de ella.

En Artrade, siempre será más importante que el cuadro decorativo sea significativo y que sea una pieza de arte protagonista del espacio que llega a ocupar y de la vida de quien la adquiere. Por eso tenemos asesorías personalizadas, para que seamos nosotros quienes nos preocupemos por resolver las primeras cuatro preguntas y tú solo tengas que resolver la última.

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