5 grafiteros actuales que dejan en alto al arte urbano

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Lo que llamamos graffiti, “rasguño” en italiano, es lo mismo que en la edad antigua se conocía como pintura rupestre: marcas escritas o dibujadas en diferentes paredes.

“Rayar las paredes” puede sonar como algo que tu tía diría para designar despectivamente a una tradición que viene desde tiempos muchos más antiguos que ella. De hecho, lo que llamamos graffiti, “rasguño” en italiano, es lo mismo que en la edad antigua se conocía como pintura rupestre: marcas escritas o dibujadas en diferentes paredes, generalmente del espacio público, que transmiten un mensaje a la comunidad, funcionan como protesta o son una forma de decorar y llenar de arte cada lugar. 

Sin embargo, el graffiti como lo conocemos ahora: una parte intrínseca de la ciudad, solo alcanzó este estatus hasta los años 70, cuando en Nueva York la cultura del Hip Hop y del arte se encontraron en el ambiente urbano. Realizado con rotuladores y pintura, este tipo de street art empezó a llenar Nueva York desde el metro subterráneo hasta llegar a todas las calles. Dos de sus mayores precursores fueron Keith Haring y Jean-Michel Basquiat, Neoyorquinos de nacimiento y creadores del tipo de graffiti que después evolucionó a una forma de arte popular.

Haring empezó a plasmar sus dibujos en el subway, siluetas de figuras humanas y animales que empezaron como un performance y se convirtieron en su marca personal. Tanto así que Haring llegó a crear su propia tienda temporal, o lo que ahora conocemos también como pop shop, donde no solo vendía sus diseños sino productos derivados de él, como mugs y camisetas. Pero además de su visión comercial del arte y de sus relaciones con los círculos de la cultura popular americana de la época, una de las características que hicieron de Haring uno de los mejores exponentes del graffiti, como forma de expresar y comunicar a través del arte, fue su papel como activista en diversas causas socio políticas, en especial dentro de la comunidad LGBT+, a la que pertenecía.

Por su parte, Basquiat comenzó haciendo graffitis a dúo con la firma de SAMO y su corona insignia. Con su arte hacía una forma de protesta de la sociedad de la época a partir de mensajes sarcásticos y posteriormente dibujos significativos relacionados de cerca con su ascendencia haitiana, puertorriqueña y afro. Por eso, es común ver en sus obras, las que hacía en la calle y las que después lo llevaron al mundo de las galerías de arte, figuras afroamericanas de alta importancia que el mismo Basquiat coronaba por medio de su creación.

En latinoamérica, el graffiti no puede ser separado de una forma de arte que surgió en el México del siglo XX con la revolución mexicana: el muralismo. Los murales de artistas como Diego Rivera y José Clemente Orozco expuestos en las paredes más significativas de México DF mostraban los ideales de la revolución y buscaban educar al pueblo sobre la historia mexicana.

La unión de causas sociales y arte, ideales del muralismo y del graffiti, continúa en la actualidad pero con mucha más popularidad que antes. Ahora no es extraño ver obras de arte tan complejas como las de los museos elaboradas en las paredes de todas las grandes ciudades, ya no solo como firmas de personas anónimas sino también como pinturas únicas que surgen en la volatilidad de la ciudad y después son reemplazadas de igual forma. Esta aceptación cada vez más amplia del arte urbano ha llevado no solo a que se expanda sino a que se comercialice más fácil, tal como lo aprovechó Haring en su tiempo. Por eso, ya no es extraño pensar en el graffiti como arte urbano y en sus creadores como artistas reconocidos.

La unión de causas sociales y arte, ideales del muralismo y del graffiti, continúa en la actualidad pero con mucha más popularidad que antes.

Entonces, la próxima vez que tu tía se queje de cómo rayan las paredes, puedes darle una lección de historia, con el ejemplo de estos artistas famosos que vamos a presentar a continuación y que han comenzado en las calles pero han llegado a ser ampliamente reconocidos por sus rayones:

5. El Pez

Este artista urbano, nativo de Barcelona, descubrió que lo que conecta a todo el mundo sin importar los idiomas es sonreír. Así nació su icónica firma: un pez sonriente que recorre el mundo en pequeñas paredes o en murales enteros que no solo se quedan en España sino que llegan también a las principales ciudades de latinoamérica. Pez todavía nada entre las calles y las paredes, pero también tiene su propia tienda con su firma y ha tenido contratos con grandes empresas para crear diseños únicos o murales especiales.

4. Ceroker

Colombiano de nacimiento y crianza, Camilo Ernesto Gordillo mejor conocido como Ceroker ha desarrollado un estilo particular que se puede observar en varias de las calles de Bogotá. Comenzó en su adolescencia dibujando en su barrio cosas sencillas. Su estilo, sin embargo, ha cambiado a lo largo del tiempo y ahora trata un plano 2D con paletas de colores únicas que le dan su firma particular. Generalmente planea sus diseños y después los plasma en grandes muros con ayuda de más personas, porque considera que ser artista urbano de grandes superficies es un trabajo que no tiene que hacerse solo. Así llena los espacios locales de colores y rostros cercanos pero novedosos cuando se presentan en el estilo de Ceroker.

3. Eduardo Kobra

Comenzó en las calles de Brasil con graffitis que no solo iluminaban los diferentes barrios del país con colores, sino que también mostraban las caras de las personas de cada comunidad de una forma única. Gracias a sus grandes murales, el arte de Kobra permite hacer una crítica social mientras ayuda a las comunidades donde pinta. El uso repetido de rostros también crea una sensación de una obra que mira e impide que quien la observa sea indiferente. Así, sus murales responden e interpelan la vida de cada persona que transita la ciudad, lo que hace que se conviertan en parte indispensable de cada micro sociedad.

2. Vhils

Artista portugués que supo interpretar de manera cercana el origen de la palabra graffiti, ya que sus intervenciones en las paredes son rasguños literales que al final generan obras de arte a partir de quitar pedazos de la superficie que trabaja. Vhils destruye para crear, y así la ciudad se vuelve su materia prima, su inspiración y quien impone las reglas al momento de producir su arte. El contraste que logra conseguir a partir de esto es lo que genera paredes con rostros únicos, creados completamente con lo que lo rodea. Haciendo que cada mural sea una respuesta a la vida cotidiana de cada comunidad.

1. Banksy

Banksy rescata la idea de Haring del graffiti como performance mientras conserva un aire crítico que hace que cada nuevo graffiti responda a un suceso específico en la sociedad.

No es de extrañar que uno de los grafiteros más conocidos en la actualidad sea Banksy, cuya presencia efímera y anónima no solo ha generado un gran misterio, sino que le ha permitido realizar graffitis intrépidos en lugares inesperados y con mensajes satíricos contra la sociedad y la política actual. Tal vez es este aire de misterio lo que hace de Banksy uno de los mejores exponentes del arte urbano, no solo porque conserva todas las características claves de su origen: escritura y dibujos con un mensaje y una idea de protesta detrás, sino porque su interés en el público es tan alto que ha hecho que el arte clásico se interese más en el arte urbano y su valor comercial. Banksy rescata la idea de Haring del graffiti como performance mientras conserva un aire crítico que hace que cada nuevo graffiti responda a un suceso específico en la sociedad.

Es por esto que Banksy es la muestra perfecta de la unión del arte con la vida cotidiana. Ninguno de sus graffitis es hecho al azar o sin un significado particular para sus espectadores. Por el contrario, los mensajes de sus stencils son tan fuertes que generalmente causan revuelo cuando aparecen y terminan por interactuar con la vida de cada persona que habita el área urbana. Adicional a esto su carácter de anonimato hace dudar del carácter de autoría de arte y al despersonalizarlo lo hace más colectivo, por eso no es extraño sentirse más aludido por su arte, porque así como no es de nadie, puede ser de todos.

Su misma elección del stencil como herramienta para realizar sus graffitis responde a la relación que todavía tiene el arte urbano con las autoridades que en muchas ciudades lo consideran ilegal. Usar stencils permite hacer los dibujos más rápido y así evitar ser capturado infraganti. Todo esto hace de Banksy la definición propia del arte urbano, esa contradicción entre el interés de la mayoría de la gente, su potencial comercial y la paradoja de que todavía sea un tipo de arte fugaz e ilegal, que intenta decir verdades incómodas mientras decora la ciudad e interactúa con sus habitantes.

Todo esto hace de Banksy la definición propia del arte urbano, esa contradicción entre el interés de la mayoría de la gente, su potencial comercial y la paradoja de que todavía sea un tipo de arte fugaz e ilegal.

Tal vez, tu tía tenía razón y son solo rayones en las paredes. Rayones que han causado y continuado revoluciones, que han despertado la discusión pública, que han resaltado comunidades, embellecido otras, y que se han convertido en piezas únicas de arte que han llegado a participar del mercado del arte hasta generar unas de las ventas más altas en subastas especializadas. Son rayones, pero rayones que le ponen arte a nuestras vidas y que dan de qué hablar.

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